El misterio del Castillo

Hacía ya unos meses que la editorial Idampa me había conseguido dos horas de actividades en La Casa Encendida de Madrid y la verdad es que no sabía muy bien qué hacer con ellas. Se trataba de promocionar El Castillo de los Cárpatos, por supuesto, pero el cuentacuentos teatralizado que hago habitualmente no dura más de unos 40 minutos, así que había que pensar qué más podía preparar para la hora que me sobraba y, lo más importante, tenía que ser algo que gustara a mis pequeños lectores.

Y así, dándole vueltas al asunto, llegamos a la conclusión de que lo que más les podía gustar era una yincana en la que tuvieran que resolver el misterioso final del libro.

La idea era buena, sin duda… Ahora tocaba ver qué pruebas podíamos realizar, que no fueran demasiado duras ni demasiado fáciles, entretenidas y que les movieran un poquitillo. Además, debíamos hacerles sentir el peligro del castillo sin provocarles pesadillas. ¿Lo peor? Que sabíamos que podía haber niños desde 5 hasta 12 años. ¡Esa es demasiada diferencia de edad! Lo mejor era que sabíamos que no habría más de veinte.

Así que lo primero que hicimos fue crear dos grupos, el de los peques y el de los mayores, con pruebas diferenciadas.

055El grupo de los peques fue bautizado como el Equipo Discos. ¿Su misión? Recuperar los discos perdidos con la voz de La Stilla para despertar al conde Franz de su coma.

060El grupo de los mayores fue nombrado el Equipo Bomba. Su cometido sería encontrar los explosivos del siniestro Orfanik y desactivar el detonador a tiempo.

Y para darle un poco de emoción a la cosa creamos el escenario para que nuestros pequeños aventureros supieran dónde estaban situados y cuántas salas les faltaba por recorrer.

 

Los niños avanzarían por las salas una a una. Los villanos Rodolfo y Orfanik deberían lanzar un dado que les indicaría cuántas celosías recorrían en cada turno.

Y así, entre acertijos, pruebas de ingenio, tiradas de dados, puzzles y alguna que otra prueba física, los pequeños aventureros lograron sus misiones.

Quizás la prueba más divertida de los peques fue la que llamamos “El Electroimán”, en la que el siniestro Orfanik activó su dichoso invento y todos los aventureros se vieron atraídos entre sí. Para desactivarlo, debían recorrer la biblioteca pulsando los botones en el orden correcto.

Para los mayores, disparar una ballesta de dardos nerf o intentar robar el detonador a Rodolfo fue de lo más intenso.

Tras lograr sus misiones con éxito, el conde Franz de Tellek les nombró uno por uno caballeros y damas como agradecimiento y todos recibieron un ejemplar del libro debidamente dedicado y firmado.

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Al final, resultó una tarde intensa, divertida y agotadora que espero que los pequeños aventureros no olviden fácilmente.

Agradezco de todo corazón su inestimable ayuda a mi hermano Víctor, el Rodolfo más villano de todos, y a Álex, nuestra monitora, porque ambos me ayudaron no solo a diseñar los juegos sino que además controlaron los dos grupos de aventureros.

Y por supuesto, gracias también a Abraham, nuestro fotógrafo, que nos acompaña siempre, aunque sea fin de semana🙂

Finalmente, os recuerdo que el jueves 9 de junio estaré en la Feria del Libro de Madrid en la caseta de Susaeta firmando ejemplares de La Máquina del Tiempo y el domingo 12 de junio estaré en el pabellón infantil de la misma Feria a las 19:30 realizando el cuentacuentos de El Castillo de los Cárpatos.

Y si queréis seguir mis noticias al momento, recordad que podéis hacer clic en mi página de Facebook.

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