Enterrado en el olvido

SoledadEs curioso cómo las nuevas tecnologías, en teoría creadas para facilitarnos la vida a veces, en realidad, nos la complican aún más.

Recuerdo que hace unos años, no muchos, si decidíamos romper nuestros lazos con otras personas, resultaba tremendamente fácil, teniendo en cuenta lo complicada que resulta la situación por sí misma.

Más tarde, con la llegada de los teléfonos móviles, ya no solo teníamos que romper, sino que además teníamos que borrar a esa persona de nuestra lista de contactos.

Actualmente, con las redes sociales, la cosa es incluso más peliaguda. Y es que ahora, cuando rompemos con alguien, tenemos que asegurarnos además de eliminarlo del Facebook, del Twitter, de Linkedin, del Tuenti… Todo con tal de sacar a esa persona de nuestras vidas.

Sin duda, llegados a este punto, os preguntaréis a qué viene esta reflexión…

Pues veréis, hay una persona, una mujer, a la que quiero con toda mi alma. Para mantenerla en el anonimato, la llamaré Ondine, que es un nombre muy bello que además me trae recuerdos de mi mar de tierras norteñas.

Pues bien, como os decía, Ondine acaba de romper su relación con otra persona.

Ondine no es una adolescente, ni siquiera una chica demasiado joven. Es una mujer madura con experiencia en esto de las relaciones y, cómo no, en lo concerniente a las rupturas.

Por supuesto, Ondine se siente como cualquier persona en su situación, ya que esta ruptura, por desgracia, ha sido provocada por el engaño y la traición. Ondine, por lo tanto, se siente enfadada, decepcionada, frustrada… y profundamente dolida. Y por ello, no contenta con expulsar de su vida a esa persona tóxica para ella, ha emprendido la ardua tarea de sacarlo también de sus redes sociales.

Y así, después de cancelar su amistad en su muro, llevada por el espíritu de la venganza, la ira y el despecho, tras acabar con la revisión de sus redes ha procedido a revisar los muros de sus amigos, persiguiendo cualquier estado que incluyera una mención al objeto de su ira.

Dado que tenemos amistades comunes, en la biografía de mi Facebook aparece mencionado el susodicho en alguna foto. No son muchas, y tampoco muy actuales, pero ahí están.

Dispuesta a barrer las telarañas de su vida emocional, Ondine me envió hace unos días una solicitud para que eliminara una foto. Aunque no me gustó mucho la idea (la persona en cuestión no aparecía, pero sí algo suyo), acepté, entendiendo que la petición brotaba del dolor y del resentimiento y que, como tal, se trataría de algo puntual. Sin embargo, días después, volví a recibir una petición similar.

Leí el mensaje (el acostumbrado mensaje tipo de la aplicación) y dudé. A pesar de ello, y movida por el cariño que siento por Ondine, nuevamente acepté, pero no sin antes advertirla de que sería la última vez.

¿Por qué?, os preguntaréis.

Primero porque la foto tenía un año… Es decir, que Ondine había revisado mi biografía hasta un año atrás para localizar la foto. Hay un momento en el que el despecho se convierte en obsesión. Me temo que Ondine está rozando ese momento.

Segundo, porque no deja de ser mi muro, y no me parece justo andar tocándolo porque a alguien no le guste lo que ve… Si así fuera, me pasaría el día eliminando publicaciones y no podría comentar mi estado… Y es que nunca llueve a gusto de todos, que dicen en mi pueblo. Además, si Ondine sigue enviándome peticiones para que elimine partes de mi biografía, es posible que los de Facebook bloqueen provisionalmente mi perfil. Y no estoy dispuesta a arriesgarme a eso.

Tercero, porque al ser mi muro, si elimino fotos y estados, elimino también la interacción de mis propios amigos, los comentarios que me han hecho desde el cariño, las bromas… Sería como borrar de mi mente las conversaciones mantenidas con personas a las que aprecio. No sería justo para ellos… ni tampoco para mí.

Y la cuarta razón y, sin duda, la más importante:

Debemos entender que nunca, jamás, sacaremos del todo de nuestras vidas a las personas que nos han lastimado. Podemos romper sus fotos, eliminarlos de nuestras redes… Pero seguirán en el mundo y, más importante aún, en nuestras mentes. ¡¡Es inevitable!!

Y es normal, y está bien. Tenemos la suerte de poder recordar, y el recuerdo, si lo usamos bien, nos ayuda a aprender. Por desgracia, se aprende más de las cosas malas que de las buenas, pero es nuestra forma de madurar, de volvernos más sabios, y, también, de no volver a cometer los mismos errores una y otra vez.

Y es que el olvido es hermano de la ignorancia.

Por eso, esta entrada está dedicada a Ondine y a todas las personas que estén pasando por una situación similar.

Las rupturas son difíciles, y duelen, pero por fortuna el tiempo, aunque suene a frase hecha, acaba curando las heridas del alma… Si le dejamos que nos cure, por supuesto.

Por eso os digo: tomaos vuestro tiempo, dejad de sentiros culpables y, desde luego, dejad de pensar en vosotros mismos como víctimas. La vida es así, un poco perra a veces y maravillosa de vez en cuando. La única manera de pasar página de verdad es aceptando que todo lo que nos pasa, bueno o malo, tiene una razón: aprender. Y si negamos nuestro dolor y cerramos los ojos ante las experiencias negativas del pasado, les estaremos dando carta blanca para que vuelvan a nuestro encuentro una y otra vez. Y creedme, la quinta vez duele como la primera cuando hemos decidido ignorarla.

Y olvidaos de esa persona. Eliminadla de vuestros contactos, por supuesto, pero no perdáis vuestro tiempo ni consumáis vuestra energía buscando en los muros propios y ajenos. El tiempo que perdáis haciéndolo, es tiempo que no invertiréis en curaros. Dejad que las biografías de las redes sirvan de memoria que os ayude a aprender para no cometer los mismos errores otra vez. Llegará un momento en el que no os importará recordar.

Finalmente, esto es solo para Ondine: ojalá pudiera decirte que la vida es como en las películas o las novelas y que acabarás encontrando el amor verdadero, pero la verdad es que la vida puede ser muy dura y, por desgracia, como dicen los Rollin´Stones, no siempre conseguimos lo que deseamos. Por eso, procura quererte a ti misma, intenta ser feliz, acepta las cosas como son y, lo que no te guste, ten el coraje de cambiarlo.

Y quizás, si logras esto, algún día el amor llamará a tu puerta. O quizás no, pero no te importará porque, al final, habrás hallado la manera de ser feliz.

goodbye my lover by titusboy25

21 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Elena Ramos. dice:

    Hola Madrina.
    Comentarte que ya está el capítulo 3 subido. Un beso.

    1. Ya me he puesto al día con tus escritos… ¡¡Por fin!!😉

      Besotes, ahijada linda🙂

  2. Elena Ramos. dice:

    Buenas noches, Madrina. Sé que hoy tienes el día ocupado, por lo que intentaré ser breve.
    Acabo de publicar el segundo capítulo de “Caprichos y secretos de la infancia”, por si te apetece pasarte.
    La verdad es que, si te soy sincera, se me hace raro comentarte en el blog y no hablar de la otra novela, pero bueno, todo es acostumbrarse.
    Un beso fuerte, y termina de pasar buen día.🙂

    1. Uf, mi niña, qué abandonada te tengo…
      Esta semana que entra será más tranquila, así que pasaré a visitarte y, cómo no, a comentarte😉

      Un besote, requetepreciosa🙂

      1. Elena Ramos. dice:

        No pasa nada. Como sé que estás un poco liada, perdonada quedas🙂 Ya sabes que mi blog está para cuando quieras y puedas.
        Besotes, madrina

  3. Elena Ramos. dice:

    Buenas noches, Madrina. Me paso por tu rinconcito para comentarte que ya he publicado el penúltimo capítulo de “Prometo no Olvidarme de Ti”. Comentarte de antemano que, si eres de lágrima fácil, tengas los pañuelos a mano, porque yo me encuentro llorando cual magdalena.
    Espero que te guste y, lo dicho, que mi blog está para lo que quieras. Un besazo muy fuerte, Madrina.

    1. Hola, ahijada literaria mía… Caramba, qué productiva andas últimamente😛
      Pues soy de emocionarme con facilidad, aunque disimulo mucho, no se me vaya a notar que soy de carácter “ternesco”😄

      En cuanto tenga un ratito me paso y te comento😉

      Besotes y sigue tecleando!!!

      1. Elena Ramos. dice:

        Me parece a mí que no te esperabas lo de Dani.

      2. Pues no. Quizás ha sido un poquillo brusco. Yo me habría explayado más… Habría hecho que el lector se lo esperara pero conservando la esperanza. Así se saborea un poco más y… también se llora más 3:)

      3. Elena Ramos. dice:

        Aunque, pensándolo bien, es una escena un poquito realista. Es algo que, no sé, puede pasar perfectamente.🙂

      4. Sí, pero aunque sea realista, se trata de una obra literaria, con lo que puedes jugar un poquito más con los sentimientos, las intuiciones de los lectores…😉

  4. Manolo dice:

    Magnifico comentario,la idea es clara y exacta. Creo que a quien va dirigida y a todas aquellas otras personas de cualquier sexo que puedan estar pasando por una experiencia similar les puede ayudar a reencontrarse consigo mismo, que es a mi entender lo que les falta en estos amargos momentos.

    1. Me alegro de que te haya gustado la entrada. Esa es exactamente la idea que perseguía, que todos aquellos que se encuentran en la misma situación que Ondine puedan mirar más allá de su dolor y ver la solución.

      Besotes!!!🙂

  5. redamor dice:

    Muy bonito!!! Muchas gracias por el artículo me ha encantado

    1. Hola, Redamor, bienvenida/o a mi rinconcito literario.
      Me alegra que te haya gustado la entrada y espero seguir viéndote por aquí.
      Curiosamente, ya he visto que en tu página hay un artículo que habla un poco de esto😉

      Un beso

  6. Muy buenos consejos. Es imposible borrar a alguien del todo de tu vida. Podrás eliminar del fb, del twitter y de todas estas cosas a una persona, pero del cerebro es imposible borrarla. Hay que aprender a vivir con ese recuerdo y superarlo, no dejarse llevar por él, obsesionarse por él. Así no se supera, así sólo se da pasos para atrás.
    Y no sé por qué, pero al principio de tu entrada se me ha venido a la cabeza lo fácil que era romper con alguien cuando éramos niños: “Corto contigo”. Y chimpún. ¡Qué fácil era todo!
    Besotes!!!

    1. Jajaja, ¿verdad que sí? De pequeña en mi barrio decíamos: “Ya no te ajunto” y se suponía que le retirabas la amistad a la otra persona. Claro que al día siguiente volvía a convertirse en tu amigo/a del alma…
      Todo era más sencillo antes, pero al final, todo nos lleva a lo mismo: tenemos que aprender a ser felices, que vida no hay más que una y no hace falta irse haciendo mala sangre.
      Besotes, Margari!🙂

  7. Elena Ramos. dice:

    Hola Madrina. ¡Cuánta razón hay en tus palabras!
    Yo tengo experiencia en dejar de llevarme con personas, no por rupturas de pareja, si no por el hecho de que, por ciertas circunstancias, hemos perdido el contacto.
    Duele “separarse” de ciertas personas con las que hemos compartido momentos, pero es cierto que la vida sigue y que no todo el mundo llega a nuestras vidas para quedarse por siempre (que quede claro que yo no creo en los “para siempre”).
    Me gustaría, si no te importa, hacerte una pequeña corrección. Igual soy yo la que está equivocada, pero me ha sonado mal.
    Cuando has puesto “…elimino también la interactuación de mis propios amigos…”, ¿no crees que quedaría más correcto, por así decirlo, poner “la interacción”?
    No sé, a mí, personalmente, me suena mejor.
    Un beso, Madrina.😉😉

    1. Hola, querida ahijada literaria😉
      Yo tampoco creo en los “para siempre”. más bien creo que cada uno puede quedarse a mi lado el tiempo que ambos queramos… Y viceversa. Si es toda la vida, genial, pero intento no aferrarme ni depender de nadie para ser feliz. De esa forma se construyen relaciones mucho más maduras y sólidas.

      Y tienes razón, es “interacción”. Es lo que tiene escribir a las 3 de la madrugada, que se trafulcan las palabras😉 Ya está corregido.

      Besotes, reguapa

  8. Maica dice:

    Qué razón tienes en todo lo que dices Vicky, saber canalizar las energías sin desperdiciarlas en situaciones que no tiene solución es una de las actitudes más sabias que podemos adoptar ante la vida, estamos en un proceso de aprendizaje en el cual tenemos que aprender a dejar que las personas entren y salgan de nuestras vidas, o no, siempre confiando y queriéndonos mucho, la felicidad la construimos nosotros mismos en nuestro interior, es una fuerza que va de dentro hacia fuera, cuando estamos completos y armónicos con nosotros mismos esa energía-luz trasciende al exterior y surgen los milagros, desde el resentimiento. el dolor, la rabia, la ira y la frustración no se puede atraer al amor.

    Muy sabias palabras y muy buenos consejos, no sólo eres una buena escritora, eres una gran mujer.

    Besitos

    1. Ays, que me sacas los colores, Maica… Gracias, gracias🙂
      Es curiosa la sabiduría que esconden los refranes, ¿verdad? Y es que nada bueno puede salir de las cosas malas. A veces se nos educa de forma que nos parece que tener una vida “tipo” es lo bueno, que debemos tener una pareja estable, un trabajo estable, un coche, un perro o gato, un piso… Y, sin embargo, la verdadera felicidad pasa antes por querernos y respetarnos a nosotros mismos.
      ¿Cómo vamos a conseguir que alguien nos ame si nosotros mismos no proyectamos ese amor y respeto que deberíamos sentir por nosotros mismos? Y cuando lo consigamos, a lo mejor encontramos al gran compañero de nuestra vida… O no, ¿qué más da? Hay muchas formas de felicidad. Solo tenemos que encontrar la que de verdad queremos para nosotros mismos.

      Besote

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