Noche de San Juan (IV)

4. Lantarón

Laurita continuó avanzando, creyendo que se había perdido, siguiendo el tintinear de los cascabeles del peludo ladrón.

Y anduvo tanto tiempo, que pensó que el bosque no acabaría nunca. Pero entonces llegó a un claro, formado por una suave alfombra de césped, a la orilla del mar. Sobre una roca, bajo un rayo de luna, una sirenuca se cepillaba el cabello, despacito, con un peine de nácar, mientras tarareaba una melancólica canción con su maravillosa voz. A su lado, el trastolillo se apoyaba en la piedra, contemplándola con carita de enamorado.

Lauri se abalanzó sobre él, creyendo que podría cogerle desprevenido, pero el bichito saltó ágilmente hacia atrás y corrió en círculos alrededor de la roca en la que estaba la sirenuca, que trataba de detenerle, mientras Lauri le seguía, pidiéndole a gritos su juguete. Harta de tanto revuelo y griterío, la sirenuca le atizó a aquella especie de osito un cacharrazo en la cabeza con su peine y le arrebató el juguete fruto de la discordia.

Al trastolillo le daban vueltas los ojos, y se frotó el chichón un poco enfadado.

– A ver si aprendes a dejar en paz a los humanos, Trastolillo.

Le reprendió la preciosa sirenuca, devolviéndole el juguete a la niña.

– Toma. y guárdalo mejor. Los trastolillos son ladrones por naturaleza y no saben controlarse.

– Gracias… ¿Eres una sirena de verdad?

La sirenuca se señaló la cola con el peine.

– ¿Tú qué crees, boba?

– Ya… ¿y las sirenas sois malas?

– Tú debes de ser una niña de ciudad, ¿verdad?- le dijo la sirena divertida.

– En serio… ¿son malas las sirenas?- Insistió Lauri, que aún andaba un poco asustada después de haber visto a las brujas.

La sirenuca se echó a reír, con una risa que sonaba cristalina y dulce como el agua de una cascada.

– Pues mira, las demás no lo sé, pero yo, no.

En ese momento salió de entre las olas un hombre con cola de pez. Tenía una barba larguísima del color del mar cuando hay tormenta, y una corona de madreperla sobre la frente: era Lantarón, el rey del mar.

– ¿Sabéis lo que ha ocurrido en los bosques?- Preguntó alarmado el monarca.

La sirenuca movió la cabeza de un lado a otro, extrañada.

– Los ventolines me han dicho que la Anjana se muere…

– ¡¿Cómo?!

Por el tono de voz de la muchacha, el asunto era muy grave.

– Han sido las brujas, esas tres hermanas…

– ¡Qué horror!- se espantó la sirenuca – ¿Qué vamos a hacer?

– ¿Qué pasaría si esa Anjana se muere?- Preguntó Lauri.

– Pues que las brujas y los seres malvados se apoderarían del bosque y, después, bueno, sin nadie que les detenga… quizás lo intentarían también con las ciudades.

– ¡Sería horrible!- concluyó la sirenuca, tremendamente preocupada.

– Bueno, aún tenemos algo de tiempo… quizás todavía podamos hacer algo…

– ¿Qué?- Preguntó Lauri, aunque le decía que, lo que iba a contarle Lantarón, n o iba a hacerle ni pizca de gracia…

– La Anjana se muere debido a un hechizo, así que debe existir un contrahechizo adecuado… un antídoto tan poderoso que ni
las mismísimas brujas puedan empañar su poder… Pero debemos apresurarnos. – Lantarón miró hacia el horizonte, al punto en el que el mar se unía con el cielo. – Al alba, la Anjanuca morirá, y las brujas se habrán salido con la suya. Probablemente, esas malvadas usaron un cabello de la propia Anjana, que tiene un gran poder…- Pensativo, se mesó la barba- y una escama del culebre para inflamar la poción. Un bigote de liebre para que actúe con rapidez, una baba del Roblón para emponzoñar el brebaje, espuma de mis mares y un rayo de luna… así habrán hecho un polvo mágico en el cual estarán atados los poderes de la Anjana. Al alba, el brebaje estará concluido y, quien lo respire, obtendrá su poder…que ya sólo servirá para hacer el mal. Así que el contrahechizo deberá hacerse con una lágrima de sirena, para que el brebaje sea puro, un pelo de las brujas, porque, como la Anjana yace sin vida, el suyo ya no tiene poder, una escama del culebre y un soplo de los ventolines. Habrá que mezclarlo en el mismo caldero con los polvos de las brujas y bañarlo de nuevo con un rayo de luna… Si la Anjana respira estos nuevos polvos mágicos, despertará como si nada hubiera ocurrido.

– Bueno- dijo Lauri – ¿Y a qué esperáis para empezar?

– ¿Yo?- se sorprendió Lantarón- ¿Pero no ves que no tengo pies?- se señaló la cola de pez.- Además, mi sitio está en el mar… fuera de él me moriría, no podría respirar…- miró con intención a Lauri- … pero tú sí podrías…

– ¿Yo?- Esta vez fue Lauri la que se sobresaltó.

– Sí, tú niña. Tú puedes correr deprisa por el bosque, como ya hemos visto antes, cuando corrías tras el trastolillo… Podrías conseguirlo.

– Pero si soy muy chiquitita – protestó la chiquilla, tratando de convencerle.

– Pues por eso, podrás esconderte la mar de bien.

– Pero…

– ¡Basta de quejas! ¿Vas a ayudarnos o tendré que enfadarme?- Y Lantarón se puso de veras pero que muy serio.

– Vale, vale… hay que ver qué nochecita me estáis dando… – La niña suspiró, resignada.

– Entonces, ¿sabes lo que debes hacer?

– A ver: coger una escama del culebre, un soplo de los ventolinos…

– Ventolines- le corrigió la sirenuca.

– Eso… ventolines, a saber quiénes son esos…, un pelo de bruja y una lágrima de sirena. Mezclarlo todo a la luz de la luna en el puchero de las brujas, y dárselo a oler a la Anjana…

– ¿Ves?- Le animó Lantarón.- No es tan difícil…

– Claro… contando con que no se me coma el culebre, no me atrapen las brujas, encuentre el caldero y logre llegar a la Anjana con el remedio a tiempo… ¡chupado!

– Tranquila. Las brujas pierden sus poderes esta noche, y el culebre siempre duerme por San Juan. En realidad, tu tarea es bastante sencilla.- Entonces Lantarón se volvió a la sirenuca.- Dale una lágrima a la niña.

La sirena se cubrió el rostro con las manos y, cuando las apartó, una lágrima, dura y resplandeciente como un diamante, lucía en ellas. Se la entregó a Lauri con delicadeza.

– Ten cuidado. Si mi lágrima toca el suelo, se convertirá en agua y perderá todo su poder… y que no te la coja el trastolillo…- Le advirtió a la pequeña. Ambas miraron al bichito, que observaba la brillante lágrima arrobado.

– Descuida…

– Date prisa, niña, cada minuto que pasa la Anjana se muere un poco más…- Se despidió el rey de los mares.

– No temáis. Lo conseguiré. Adiós.

Y echó a correr, con el trastolillo detrás. Cuando se dio cuenta de que la seguía, se paró en seco.

– Ah, no. Tú no vienes…- Pero el trastolillo empezó a hacer pucheros, lloriqueando y frotando su cabecita contra su pierna.

Y al final a Lauri le dio tanta pena, que tuvo que resignarse.- Bueno, vale… pero te estarás quietecito y harás sólo lo que yo te mande… ¿de acuerdo?

El trastolillo se puso a dar saltitos, muy contento, aplaudiendo con sus manitas peludas

– Mira, a lo mejor me puedes ayudar… ¿Sabes dónde vive el culebre?

El trastolillo, feliz de ser útil, dijo que sí con la cabecita y, cogiéndole la mano, la medio arrastró por el bosque, hasta que llegaron. a la entrada de la siniestra cueva.

Esta parte del cuento no tiene ilustración de Carlos… aún, así que os dejo mi versión de la Anjanuca.

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Cuento Los Tres Sabios
Tres sabios que han dedicado su vida buscando a Dios se enfrentan a la muerte, que les concede tres días para encontrarlo antes de regresar y rendirles cuentas. El que demuestre una mayor sabiduría conseguirá una prórroga de tres años. ¿Lo conseguirá el sabio del bosque, el de la montaña o el de la caverna?
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Cuento El Robo de las Sombras
En una pequeña aldea todos los habitantes despiertan un día y descubren que alguien ha robado sus sombras. Una niña se lanzará a la aventura para recuperarlas. ¿Lo logrará?
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Cuento El Pirata y la sirena
El pirata Morgan, tras muchos años de pillaje y correrías, se enamora de una bella sirena. ¿Logrará conquistar su corazón, frío como las aguas del inmenso océano?
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Cuento Más Allá del Séptimo Mar
Una joven emprende un peligroso viaje en busca de un remedio para la misteriosa enfermedad de su enamorado. ¿Logrará hallar la cura y regresar a tiempo de salvarle la vida?
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Cuento La Perla Más Grande del Mundo
Dos hermanos se enfrentan a una extraña búsqueda por conseguir la herencia de su padre. ¿Cuán de los dos logrará su objetivo?
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Cuento El Abrazo del Mar
Mi cuento favorito, no os cuento más.
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Cuento La Anjana Enamorada
Laro, un joven y bondadoso pastor, se enamora de Noibe, la Anjana más bella del bosque. Corroída por la envidia, la bruja Messorina la convertirá en agua. ¿Podrá Laro descubrir la forma de romper el malvado embrujo y salvar así a su amada?
Cuento dividido en 8 capítulos

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mary dice:

    Muy buenas~
    Te escribo para que sepas que te estoy leyendo, y que realmente me gusta como escribes, la cosa está interesante. (:
    Procuraré pasarme cuando pueda. ^^

    P.D: Me animaste y al final me hice un blog. ;3 Gracias por despertar mis sueños.😀

    1. Hola, Mary
      Me alegro mucho de haberte despertado. La verdad es que me hace mucha ilusión saber que puedo inspirar a jóvenes promesas como tú.
      Pásate por aquí siempre que te apetezca, como si fuera tu casa, y si quieres, déjame la dirección de tu blog para enlazarte desde aquí.

      Un besazo muy gordo

      1. Genial, Mary
        Pues ya estás enlazada. ¡ A ver si recibes muchas visitas para animarte a seguir dibujando!😉

        Un besazo… ¡artista!

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