El arte de hablar en público.

Hace unos días tuve la suerte de impartir un curso de nuevos métodos de la enseñanza. Era un curso muy cortito, tan solo 20 horas, pero condensadas en 4 sesiones que se impartían dos viernes en sesión de tarde-noche y dos sábados por la mañana.

¡Imaginaos! Los viernes salía corriendo de la oficina, comía de camino a la academia (un sandwich) y, después de haber estado trabajando toda la semana, me enfrentaba a 5 largas horas de clase. Salía a las nueve y cuarto (o y media, más bien, que había que recoger el aula) por lo que llegaba casi a las once de la  noche a casa y al día siguiente, sábado, salía de casa antes de las ocho, pues la nueva clase empezaba a las nueve de la mañana y finalizaba a las dos del mediodía… ¡Eso suponían cinco horas hablando!

Pero claro, imaginaos también a mis pobres alumnos. ¿Iban a aguantarme esas largas jornadas escuchando mi voz? Estaba claro que iba a tener que esforzarme un poco.

Por suerte, la primera unidad didáctica tenía tres puntos maravillosos: Narra y referir (o sea, contar historias, anécdotas, etc.), leey y, finalmente, escribir. Y aparte de hacer diversas prácticas bastante divertidas, pude explicarles cómo hacer esto de hablar en público que tanto miedo nos da… y esto es lo que les conté:

A la hora de enfrentarnos a un público, sea este reducido o grande, es habitual que experimentemos una cierta cantidad de ansiedad. Una ansiedad leve es normal, incluso buena, nos prepara para nuestra actividad, nos mantiene despiertos, alerta y dinámicos. Pero hay veces que esa ansiedad es terrible, el corazón nos brinca en el pecho, la cabeza nos da vueltas, nos cuesta respirar… Esta situación es la que debemos aprender a controlar.

Pero… ¿cómo?

Bueno. Lo más común es que esta ansiedad esté producida por aquello que denominamos “pensamientos negativos”. Estas intrusiones mentales son automáticas, creadas generalmente por nuestra educación, nuestras experiencias previas, nuestro carácter… Pero, como todo, se pueden controlar.

El pensamiento negativo más generalizado es aquel que tiene que ver con el miedo a ser juzgado por los demás. Cada uno de los rostros que nos observan desde la grada o el otro lado de la sala son los rostros de seres malvados que están esperando que metamos la pata para reírse de nosotros, sus gestos son, en realidad, expresiones de desdén, de disgusto… ¡NO!

Cada vez que nos oigamos a nosotros mismos pensar algo parecido, deberemos pensar justo lo contrario: Los presentes han venido a escucharnos a nosotros, tienen interés en nuestro tema y, sobre todo, lo vamos a hacer estupendamente, porque para eso somos profesionales de lo nuestro.

Poco a poco, a medida que nos acostumbremos a pensar así, nos iremos sintiendo mucho mejor. Los pensamientos negativos pueden no desaparecer nunca, pero cada vez serán más débiles y cada vez nos resultará mucho más fácil combatirlos.

Ahora bien, antes he mencionado dos cosas: “…tienen interés en nuestro tema…” y “…somos profesionales…”. ¿Cómo podemos hacer eso realidad? Preparando bien lo que vamos a decir.

Para ello buscaremos la información que necesitemos, sacaremos un listado de ideas principales, nos apoyaremos en medios audiovisuales si fuera necesario e incluso podemos ensayar, solos o ante alguien de nuestra confianza.

También podemos pensar en las posibles preguntas que se nos puedan plantear desde el auditorio y preparar las respuesta adecuadas. No acertaremos al 100%, pero nos dará tranquilidad.

Y, finalmente, antes de entrar a escena, bebe un poquito de agua (poquito, ¿eh?, hablar con la vejiga llena puede ser, cuando menos, incómodo…🙂 ), inspira profundamente y deja escapar el aire por la boca despacito y con los ojos cerrados y… ¡adelante!

Existen muchas cosas más que podría contaros, pero este se convertiría en un post demasiado largo (10 horas del curso se quedaron cortas para este tema). No obstante, ya sabéis: si queréis saber más, tenéis dudas, queréis decir algo al respecto… podéis dejarme vuestros comentarios y estaré encantada de leeros y responderos.

Y recordad: La práctica hace la excelencia. No servirá de nada leer mucha teoría si luego no pasais a la acción.

Besos para todos

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