El (olvidado) oficio de corrector

El (olvidado) oficio de corrector

Como muchos ya sabéis, me encuentro en la emocionante fase de aguardar el dictamen del editor acerca de mi novela, White Creek Manor, que finalicé el pasado mes de julio y que algunos de vosotros pudísteis leer en su totalidad, siguiendo día a día su proceso de creación.

No obstante, antes de dejar mi “retoño” en manos de un desconocido, hube de llevar a cabo una tarea que a menudo olvidamos y que es importantísima de cara a dar una buena impresión a la persona que se ocupará de determinar la viabilidad comercial de nuestra obra.
Por supuesto, estoy hablando de la corrección.

Lo normal es que el autor lleve a cabo una primera corrección para asegurarse de que no haya errores ortográficos (cuidado con Word, que no es muy de fiar) y gramaticales. No obstante, es muy interesante también llevar a cabo una corrección de estilo… ¡Estilo! ESTILO con mayúsculas.

Y para eso están los olvidados e ignorados correctores.
Claro que, como en todos los oficios, correctores hay muchos, pero ¿cómo saber que el nuestro es bueno?

Aclaremos un primer punto, y es el de que no hay una carrera universitaria como tal para convertirse en corrector. Tampoco hay una FP, aunque en Artes gráficas parece que se ve un poco por encima cómo preparar un texto.
Hay correctores que son filólogos, otros han estudiado márketing, o pedagogía… pues debemos tener en cuenta que un corrector no solo realiza correcciones de textos literarios, sino también de textos técnicos. Yo misma, sin ir más lejos, llevo la friolera de tres años (casi cuatro) corrigiendo manuales para cursos a distancia de todo tipo, desde software hasta PRL pasando por Habilidades y Comunicación.

Por lo tanto, ¿cómo debe ser un buen corrector?

Bueno, está claro que debe ser una persona culta (y lamento derribar un mito, pero una carrera universitaria no garantiza un mínimo de cultura, aunque sí un montón de conocimientos teóricos… muchas veces absurdos e inútiles), alguien que domine el lenguaje escrito, la gramática y que posea un gran vocabulario, además de una gran pasión por la lectura, claro.

Un buen corrector no solo se fijará en la ortografía y la gramática, sino también en la sintaxis, la construcción de las frases. Determinará si nuestro texto es claro y, si no lo es, nos ayudará a exponer nuestras ideas de la mejor forma posible, incluso orientándonos en las expresiones que debemos emplear.
Pero también debe fijarse en la coherencia interna del texto, será capaz, por lo tanto, de retener datos significativos de nuestra obra y ver si un personaje cambia de nombre súbitamente, o desaparece sin sentido, si una línea de acción queda huérfana, si un personaje no encaja o hace algo que no debe…

Por lo tanto, un buen corrector será aquel que ayude a que nuestra obra no sea buena, sino excelente.

A veces, podemos encontrar agencias de representantes que ofrezcan este servicio (previo pago), gracias al cual obtendremos un documento con una crítica (constructiva) y una orientación. Y, a veces, si el texto es bueno, incluso se ofrezcan a enviarlo a alguna editorial por nosotros. En otros casos, podemos encontrar correctores freelance muy buenos que pueden llevar a cabo una corrección adecuada.

Yo, por mi parte, he tenido la grandísima suerte de tener mi corrector en casa, ya que mi chico, además de ser cultísimo, es crítico, tiene experiencia previa (ya había trabajado como corrector y traductor) y reúne todas las virtudes de un buen corrector, por lo que esta semana hemos terminado la segunda corrección (aún haremos una tercera antes de que la obra pueda ser publicada o no).
Al releer mi novela, no he podido evitar sentirme muy orgullosa, pues ha quedado tal y como yo deseaba… ¡o mejor! ya que muchas de las ideas que necesitaba exponer han quedado mucho más claras, algunas escenas han ganado en fuerza y ciertos personajes se han visto engrandecidos.

El autor pone el talento, la historia, la forma, el cuerpo del texto… pero el corrector puede ayudarnos a que el alma de nuestra obra brille aún más.
Así pues, os recomiendo, a todos aquellos que dudáis acerca de si vuestras obras literarias son buenas, que realicéis una corrección (si os lo podéis permitir, aunque también podéis buscar a alguien en vuestro círculo cercano que sirva para esta labor) antes de lanzaros al duro mundo editorial. Sin duda así aumentaréis vuestras posibilidades de publicación.

Un beso y mucho ánimo a todos

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Begoña dice:

    ¿Existe la envidia sana?, pues si existe te envidio sanamente. Me apasiona escribir y en mi casa – advierto que me cuesta dejar a leer mis textos escritos, y que la culpa es mía porque sé lo mucho que debo mejorar aún_ nadie entiende que NECESITE escribir e incluso luchan mucho contra ello. Por eso me encantaría que mi chico fuese corrector, creo que es lo único que faltaría para hacer mi vida perfecta. Pero algún día, cuando me considere buena ya contrataré uno para corregir mis mejores escritos y probaré suerte.
    Felicidades por tu novela. El trabajo tendrá su recompensa multiplicada por dos🙂

    1. Hola, Begoña
      Yo creo que sí, que la envidia sana existe, mujer, pero no la tengas. estoy segura de que con la ilusión y la pasión que le pones a escribir, es sólo cuestión de tiempo que consigas algo, ¡ya lo verás!

      Un besote y bienvenida a mi espacio, por el que espero verte a menudo

  2. pipermenta dice:

    Cuanta razón tienes en lo importante que es la correción. Mira que estoy por contratarte. Entiendo que existen algunas cosas buenas en lo que escribo, pero es cierto que me pierdo mucho, pero que mucho, en cuestiones de acentos, giros gramaticales, situaciones poco claras y verbos mal conjugados. Imagino que la tarea de corregir un texto tiene que ser muy aburrida cuando se trata de hacerlo para los demás y como trabajo rutinario, pero a mí se me hace imprescindible, porque como tú bien dices, puede hacer que un pequeño texto se convierta en algo grande .
    Me estoy bebiendo estos apuntes tuyos en los que aprendo “mogollón”.
    Dónde se lea un texto limpio y sin errores, la intención del autor se verá más clara.
    Me gustaría que me aclararas un poco más como funciona este mundo y la forma en que podría hacerlo ya que en mi caso no conozco a nadie que me pueda ayudar en este tema y me abergüenza pensar en llevar lo que escribo a ningún lado. Cómo verás me está entrando el gusanillo. No sé..
    Me encantaría ver mi historia transformada, por obra y gracia de una buena correción, en algo digno de ser leído.
    Besotes, guapetona.

    1. Hola, Piper
      Madre mía, me están entrando unas ganas de ponerme a dar clases de narrativa…😉
      Si es que esto es lo que me encanta: inspirar a otros, animarles y verles dar sus primeros pasos. Yo creo que nací con vocación de musa o algo… Si está claro que llevo la maestrilla dentro.
      Pues fíjate, que hablando con mi chico le he hecho plantearse el dedicarse de pleno al oficio de corrector y es posible que a partir del otoño comience a recibir encargos. Ya ves: él que se anima a dar salida a su talento, tú, que empiezas ya con el gusanillo… jejeje
      Tú no te preocupes, que te iré contando absolutamente toda mi experiencia, sin censuras. ¡Faltaría más!
      De todos modos lo de que corregir sea un rollo… pues depende, chica. Yo ahora mismo estoy con un manual de Prevención que es un rollo, más que nada porque es simplemente un compendio de leyes, reglamentos y decretos, por lo que resulta de lo más pesado, pero otras veces son mucho más entretenidos. En el tema de corrección narrativa es mucho más interesante y si te gusta leer, no te cuesta nada.
      Así que desde aquí, sólo me queda animarte todo lo que pueda porque, como siempre te digo, talento no te falta, ¡ni mucho menos! y, en tu caso, es sólo una cuestión de autoconfianza, así que… ¡de cabeza a la piscina!

      Besotes para ti también

  3. Carolina dice:

    Victoria: Mi papa es escritor de Filatelia, ha escrito una docena de libros, y tiene un amigo que es su corrector de estilo. Creo que es importante tener alguien que corrija lo que escribimos. Te comento que me asombra descubrir, a proposito de estilo, que a medida que uno mas escribe va adquiriendo experiencia en la costruccion de frases y transmitir las ideas de manera correcta. Hace unos meses decidi bajarme los post que he escrito desde el 2007 y he notado como he ido mejorando la redaccion. Es una dicha que puedas tener tu propio corrector de estilo en casa… Me alegro de que te sientas satisfecha con lo que has escrito, creo que eso es una de las cosas mas importantes a la hora de escribir.
    Saludos, Carolina

    1. Hola, Carolina
      Sí, está claro que esto es como entrenar en cualquier deporte: cuanto más escribes, más soltura coges. También vamos madurando en todos los aspectos (es lo deseable en el ser humano) y eso se refleja no sólo en cómo escribimos sino también en qué escribimos. Yo también leí hace un tiempo cosas que había escrito hacía ya bastante y bueno, no hay comparaión.
      Así que, como decimos aquí, en tu caso “de casta le viene al galgo”, de padre escritor… En mi caso el escritor, aunque nunca publicó ni valoró lo que hacía (pero esa es otra historia que alguna vez os contaré) era mi abuelito. Él fue el que me animó más a escribir desde que era tan pequeñita que no sabía ni coger un lápiz. Siempre decía que los Cossío (mi segundo apellido) éramos una casta de artistas y escritores… Y al final he tenido que darle la razón😉

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