Cómo atravesar el desierto… ¡Sin perderse por el camino!

En más de una ocasión he mencionado en mis entradas, e incluso en mis comentarios, que a la hora de crear una historia hace falta una coherencia interna. Parece lógico, pero no es algo que encontremos en todas las novelas.

Esta coherencia interna tiene que ver, por supuesto, con una amalgama de elementos, como son los personajes, los conflictos y el camino que se recorre en pos de una resolución adecuada.

Ahora bien, si penetramos un poco más en las profundidades de la estructura narrativa, aún estos elementos se ven ligados por algo que, a pesar de que parece sencillo es, en realidad, el alma de nuestra narración: la premisa.

Debemos considerar la premisa como un camino que nos guía en nuestro avance literario. Si nos apartamos de ella, empezaremos a dar vueltas de forma un tanto errática, la historia perderá fuerza, e incluso podrá volverse confusa.
Los personajes actuarán sirviendo a esta premisa, los hechos harán que la premisa se cumpla y el desenlace revelará la premisa al lector.

Ahora bien, ¿qué narices es una premisa? os estaréis preguntando…
Una premisa es una única frase que define toda nuestra historia. No es un resumen. No es una trama. Es una simple frase que abarca el alma de la obra.

Todas las obras literarias de calidad tienen una premisa y la narración se mantiene firmemente aferrada a ella. Quizás el autor no escribió con su premisa en mente, al menos no de forma consciente, pero sí que la intuición, que aparece cuando hay verdadero talento, le hizo mantenerse fiel a la idea predominante de su historia.

La premisa no tiene por qué ser original ni compleja. Esos son aspectos que ya los trabajaremos de forma más amplia a lo largo de la narración. ¿Cuántas obras literarias se basan en premisas tan sencillas como “El amor conduce al sufrimiento”, “la venganza nos lleva al desastre” o “el ser más insignifiante puede marcar la diferencia”? Y es que estas sencillas premisas residen en obras de tal envergadura como Ana Karenina, Hamlet y El Señor de los Anillos… entre otras.

Si lo piensas bien, verás que todas las grandes obras literarias se ciñen a una premisa. Así, Hamlet emprende el camino de la venganza y, poco a poco, la tragedia se teje a su alrededor, Frodo Bolsón va revelándose como el personaje que al fin logrará destruir el anillo, pasando por un montón de vicisitudes, eso sí, y creciendo y superándose gracias a ellas y Anna Karenina se sumirá paulatinamente en la desgracia y la obsesión que acabarán conduciéndola al trágico destino que todos conocemos.

Así pues, si eres novato en esto de escribir y quieres emprender la aventura de crear una gran historia, recuerda: Piensa una premisa sencilla, no demasiado general, y haz que la historia transcurra siempre tomando esta premisa como base. Si en algún momento quieres escribir una escena y tienes dudas acerca de su conveniencia, piensa en tu premisa. Si tu idea apoya esta premisa, adelante. La escena tendrá sentido y mantendrá la coherencia narrativa. Pero cuidado, si lo que quieres escribir se aparta del sendero, puede que acabes perdido en el desierto… ¡Sin una gota de agua!

Como ejercicio preliminar, selecciona cinco novelas que te hayan impactado a lo largo de tu vida y anota en un cuaderno la que consideres su premisa. Puede que esto te dé una idea para crear la tuya propia. No importa que copies una premisa, aunque en tu historia el amor puede conducirnos al desastre, sin duda tu desarrollo será completamente diferente, porque ¿a cuántos otros el amor les ha destruido? Piensa en Romeo y Julieta, en la Dama de las Camelias… incluso la leyenda del Rey Arturo y muchas de las novelas que generó (El Caballero de la Carreta, de Chrétien de Troyes es una de mis favoritas)

¿Te animas? ¿Quieres contarnos alguna de tus novelas favoritas y la premisa que en ella habita?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. angela dice:

    ¡Qué cierto es, Victoria!, si no la tienes en mente, al modo al menos de intuición de la que parte la obra… se perderá inevitablemente en el desierto.

    Me has hecho recordar la premisa de la que partió mi propia historia, que no consigo acabar. Y encima descubro ahora que esa premisa es la que además ha inspirado mis dos últimos poemarios, es decir, el último acabado y el que acabo de emprender.

    ¡Qué narices!: que con esa premisa ojalá avance mi relato, que comprenderás, sintiéndome poeta (mejor dicho, poetisa) de vocación, me siento tan torpe….

    Gracias mil por tus consejos. Espero que estos días finales de julio, al menos con respecto a mí, me sean fecundos en cuanto a la creación. En cuanto a ti, te deseo de corazón toda la suerte del mundo.

    Un abrazo.

    1. ¡Claro que sí! ya verás como en vacaciones es más fácil crear. Tú relájate, descansa y la musa vendrá a ti. Por mi parte, seguiré contándoos cosillas de creación literaria, que todavía tenemos que hanblar de cosas muy interesantes.
      Y ya sabes que, si te atascas y necesitas truquis, consejos, o simplemente charlar o una nueva lectora de tu obra, aquí me tienes.

      Un besazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s