El conflicto en los personajes

El conflicto es uno de los motores más importantes en una narración. Sin duda, podríamos escribir una historia en la que no aconteciera ningún conflicto, pero ¿qué tipo de interés tendría tener la lectura de algo así?

A lo largo de nuestra vida todos nos enfrentamos con diferentes tipos de conflictos, a los que también podemos referirnos como problemas, dificultades, presiones… Algunos son tan mundanos como llegar a final de mes o encontrar trabajo, mientras que otros pueden ser de índole más espiritual, como cuando nos enamoramos de la persona menos adecuada, o deseamos algo que se opone claramente con nuestro deber y moral.

De todas estas piedras en el camino, extraemos conocimientos, son la base de nuestra madurez, que es un proceso que dura toda la vida. Sin estos conflictos, no evolucionaríamos, nos mantendríamos como un niño, sin aprender, sin desarrollar nuestro carácter. Es por ello que, cuando comprendemos el conflicto de un personaje y le vemos crecer gracias a él, nos podemos identificar con sus sentimientos, surge la empatía y es cuando en verdad comenzamos a disfrutar de esa lectura pues, por un momento, mientras dure la tinta sobre el papel, nos habremos fundido con el personaje.

Ahora bien, conseguir un conflicto así no es tan fácil como parece. ¿Qué tal si analizamos esta parte tan importante de nuestra narración un poquito más en profundidad?

Como hemos dicho hace un instante, el conflicto acontece cuando la voluntad de un personaje choca con un obstáculo interno del propio personaje. Por ejemplo, en White Creek Manor, el primer impulso de Edward Hirst ante el horror del camino del bayou es huir. Pero el amor que siente por Mary Beth se convierte en deber: debe quedarse y enfrentarse a lo que sea que se oculta en el bayou para salvar a su amada. Esto no hace que deje de tener miedo, ni mucho menos, pero hace que el pintor saque lo menor de sí mismo, que encuentre la fuerza que sin duda llevaba dentro… por amor.

Las manifestaciones de un conflicto interno surgen en forma, por lo tanto, de dudas, temores, vacilaciones…

Podemos diferenciar tres tipos de conflicto:

1.- Estático: Existe un tira y afloja narrativo, sí, pero los personajes no experimentan ninguna evolución. El que era cobarde sigue siendo cobarde, el que era valiente sigue siendo valiente. El conflicto, por lo tanto, no es tal, los personajes son inamovibles, y nuestra capacidad de empatizar con ellos resulta nula. En White Creek Manor ni siquiera Osbrook, cuyo talante parece de piedra, puede permanecer inconmovible… ¿Recordáis la escena del hospital de las Carmelitas, en Lafayette?

2.- Inestable: En realidad no sé muy bien cuál será el término adecuado para este tipo de conflicto. En los manuales que he encotrado en perfecto inglés se refieren a él como “jumping conflict”, así que he decidido llamarlo inestable debido a las características que vamos a ver a continuación.
En este tipo de conflicto, el personaje salta de un nivel emocional a otro sin transición alguna. Tan pronto se muestra colérico como tierno, cruel o misericordioso.
Cierto es que, en un momento dado, un personaje puede experimentar un cambio brusco si se ve sometido a una gran presión. En estas situaciones todos nos volvemos imprevisibles, pero no podemos sostener el hilo narrativo saltando de un estado emocional a otro sin las debidas transiciones y sin la justificación adecuada para esta especie de montaña rusa emocional. Para el lector puede resultar difícil comprender y seguir a un personaje así y, por supuesto, podemos empatizar con él en un primer momento, pero al final nuestro interés decaerá y nos sentiremos hastiados de tanto vaivén emocional.

3.- Progresivo: o estable, en contraposición con el conflicto anteriormente descrito. Las mejores novelas se apoyan siempre en este tipo de conflicto, que crea los personajes más interesantes para el lector. En este caso, el conflicto pone a prueba el carácter del personaje. Pone de manifiesto las múltiples facetas de su carácter y le hará pasar de un estado emocional a otro de forma paulatina y coherente. A medida que el personaje responde al conflicto, va revelando su verdadero carácter a lo largo de un recorrido ascendente que culminará en un clímax del que saldrá vencedor o no, pero en el que lograremos liberar toda la tensión emocional acumulada hasta entonces. El secreto para crear un conflicto de este tipo está en pensar en él como en una serie de ataques y contra ataques pero cuidado, sin caer en el conflicto inestable. ¿La diferencia? El personaje aquí evolucionará de forma coherente.

Para lograr un conflicto progresivo, deberemos antes planificar nuestra historia (novela, película, etc.) de forma que los personajes vayan topándose con dificultades cada vez mayores, los problemas deberán multiplicarse y las presiones sobre los protagonistas deberán aumentar. El conflicto crecerá a medida que el personaje crece con él, y, de la misma forma, a medida que el conflicto crece, el personaje deberá ir evolucionando.

Si una novela fuera una ecuación matemática, podríamos definir los tipos de conflicto como:

Conflicto-cambio= Conflicto estático
Conflicto + cambio= Conflicto progresivo
Conflicto + cambio+ cambio + cambio + ncambio= Conflicto inestable

Finalmente, debemos tener en cuenta siempre que, aunque en el transcurso de una novela pueden suceder diferentes conflictos menores, siempre debe haber un conflicto claramente identificable para el lector, que definirá el devenir del personaje y, por lo tanto, nuestro hilo narrativo.

¿Quieres ver qué tipo de conflicto existe en White Creek Manor? Puedes comenzar la novela desde el Prefacio

¿Alguna sugerencia o comentario? ¡Adelante! Vuestras opiniones son siempre bienvenidas.

¡Gracias por visitarme una vez más!

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Bris García dice:

    Excelentes descripciones de estos conceptos que son nuevos para mi, me ayudarán muchísimo para empezar a escribir mis historias. Ahora ya sé que para toda clase de narración se necesita un conflicto, bien me lo había comentado ya mi maestro de Guionismo.

    Gracias (:
    Desde Tepic, Nayarit, México.
    Breeraline

    1. Hola, Bris, bienvenida a mi rinconcito literario.
      Por así decirlo, el conflicto es el corazón de la historia, es eso que hará que nuestros personajes tomen decisiones, hagan cosas, evolucionen. Por eso es tan importante trabajar bien este aspecto.

      Me alegro de haberte servido de ayuda y espero seguir viéndote por aquí.

      Un besote

  2. Martín dice:

    Qué bien escrito y qué forma tan clara de definir las ideas, te felicito de todo corazón.
    En cuanto a la “ecuación matemática” que nos propones también quisiera humildemente aportar que un conflicto (o su “elaboración”) se podría mostrar como:
    Personaje _ Motivación – ELEMENTO CONFLICTIVO – Objetivo.
    Mucha suerte y por aquí te estaré visitando cada tanto.
    Un abrazo desde Bogotá – Colombia.

    1. Hola Martín
      Muchísimas gracias por tu comentario, me haces sentir muy honrada con tu visita y tus amables palabras.
      Sí, por supuesto la ecuación podría ser la que propones. Yo hablaba sólo del conflicto pero la narración global puede resumirse como lo que tú dices… ¡Pero no olvidemos tampoco la premisa!
      Seguiremos charlando de literatura, claro que sí, pues estoy segura de que puedes enseñarme un montón de teoría.

      Un beso desde el sur de Madrid

  3. pipermenta dice:

    Hola guapetona, hasta ahora he entrado, he leído… Y al final no tengo más remedio que comentarte. No me decepcionas. Tienes esa capacidad. Me está gustando estas lecciones tanto o más que la propia novela. Aprendo un montón. Me sorprende muchísimo descubrir que mis historias contienen, sin premeditación alguna, es decir, escritas desde la más humilde revelación literaria, todo el análisis y los conceptos que tú apuntas. Ya te dije en una ocasión que tú tenías oficio. Yo no me creo buena narradora, siquiera pienso que mis historias pudieran llegar a tener un interés más allá de una publicación, pero desconozco todas las técnicas- Además para mi insatisfacción personal, no carezco de estudios. Hice los básicos, pues la necesidad del momento me apremió a ponerme a trabajar con tan solo catorce años- todos los entresijos intelectuales para llegar a razonar lo que escribo. Tengo mis razones para que salgan y punto. Por eso me gusta tanto como escribes. Por eso mismo me enamora tu forma de explicar, adornar, y pulir un texto.
    Seguiré aquí, Victoria, porque me enseñas, porque disfruto, y porque si…
    Ánimo y no dejes de escribir. Un besuco de esta tu amiga.

    1. Hola, Piper, preciosa
      Bueno, es que tú tienes una gran intuición y una aún mayor sensibilidad.
      Yo, hasta ahora, no me había planteado nada de esta teoría, ni siquiera la conocía. Pero mi chico estudió filología inglesa y tuvo asignaturas de teoría narrativa. Él me ha contado estas cosas que, como tú, usaba sin s. aber. Luego, llegaron los libros de teoría (en estricto inglés, eso sí) y el descubrimiento de que, a lo mejor, no lo estaba haciendo tan malCuando se es una gran lectora, como tú, y como yo, la estructura, el ritmo y todas esas cosas que pueden sonar de lo más espesas, se integran de alguna forma en nuestra manera de crear historias. Eso es talento puro y duro, y ya te he dicho un montón de veces que yo sí que creo que lo tienes. En cuanto a mi forma de explicar… como ya le dije a nuestra compi Claudia, me sale la vena didáctica, que ya son bastantes años dedicándome a enseñar (diseño gráfico y habilidades sociales, pero, al fin y al cabo, todo es comunicación, ¿no?)

      Di que sí, sigue por aquí simplemente porque me encanta verte aparecer por este pequeño saloncito y porque todavía tenemos muuuuchas cosas de las que hablar y con las que enriquecernos mutuamente. Tu sola presencia logra arrancarme una sonrisa y las ganas de seguir ofreciéndote buenos momentos literarios.

      Un besazo para ti, artista.

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