Las tribulaciones de una escritora novata con la informática (o la hecatombe formateadora)

Entiendo que el oficio de escritor hace cien años era algo más sencillo que en la actualidad. Francamente, no me imagino a nuestro prolífico Edward Hirst bregando con un procesador de textos, ni a la pobre Mary Beth Hawkins al teclado de algo que no sea su maravilloso piano.
Yo, sin embargo, debo pelearme cada día con un ordenador.
Oh, no es que se me dé mal la informática, ni mucho menos, es sólo que… ¿cómo podría decirlo? Ah, sí: Es que la informática, decididamente, me odia.
¿Que a qué viene esta extraña disertación? Pues a algo que me ha sucedido esta misma tarde y que casi me provoca un infarto. Veréis:

Hace unos meses, mis padres, decididos a que no pudiera tener ninguna excusa para no escribir, hicieron un gran esfuerzo y me regalaron un MacBook pequeñito. Una auténtica cucada. La verdad es que estaba un poco harta de los PC y del dichoso Windows y, como resulta que además de escribir también imparto clases y hago algún que otro diseño, ellos mismos eligieron el mac desde el que ahora mismo escribo (así que supongo que les debéis la creación de este blog indirectamente a ellos, por darme la herramienta, y a mi chico, que puede ser de lo más insistente).
Lo recibí en mi casa, emocionada. Era tan bonito, tan blanquito… Y nada más encenderlo, por primera vez, él solito se instaló todo lo que necesitaba y arrancó.

Pero claro, no todo podía ser perfecto.
Volvía una noche en el tren desde Santander cuando se me ocurrió ver una película en mi portátil. Para no molestar al resto de los pasajeros, conecté los auriculares a la clavija. Hasta ahí todo bien. Lo malo fue que, desde ese momento, el altavoz externo del ordenador dejó de funcionar.
Bueno, pensé, no pasa nada. No es grave, sólo es algo molesto si necesito escuchar archivos con audio. Además, está en garantía, lo llevo al servicio técnico y Santas Pascuas. ¿El día elegido para llevarlo? Mañana domingo (el servicio técnico del centro de Madrid abre de lunes a domingo)
No me preocupaba demasiado, ya que tengo un PC de sobremesa con el que podría seguir escribiendo y subiendo las entradas de mi novela en este mismo blog. Ahora bien, ese PC necesitaba un formateo de urgencia, ya que empezaba a hacer cosas raras.
Lo había estado demorando porque formatear lleva relativamente poco tiempo, pero dejar el ordenador con todos los drivers instalados y funcionando… Eso es harina de otro costal.

Además, suelo tener las tardes algo complicadas, impartiendo clases; las mañanas las dedico a estudiar y a empezar las entradas del blog, que luego continuo por la noche (a veces hasta las 3 de la mañana), por lo que me queda poco tiempo que dedicarle al mostrenco del PC. Y, lo que es peor, es que me da una pereza…
Así que mi chico, todo amabilidad y buenas intenciones, se ofreció a hacerlo él. Así, yo podría centrarme en escribir la novela y no perder tiempo.
Pues bien, compré una tarrina de 10 DVD en los que grabé algunas cosas que quería conservar y guardé otros archivos importantes en la partición D:, ya que lo que iba a formatear era C:

Le dije a mi chico que ya estaba todo guardado y que ya podía formatear C: y él, todo entrega y amor, así lo hizo.
Hoy al mediodía, intenté instalar los drivers, pero la placa base decidió que no quería reconocer nada de nada. Para colmo, resulta que tenía no uno, sino dos, DOS, DOS sistemas operativos instalados.
Llevaba ya unos 45 minutos peleándome con él cuando mi chico, de nuevo todo amabilidad, me dijo “anda, vete a escribir tu novela, que de esto ya me ocupo yo”. Le di las gracias de todo corazón y me fui al salón. Me recosté en el sofá, con Blankito (así es como llamamos al pequeño Mac) en mi regazo y mis dos gatos tumbados sobre los pies y comencé a escribir.
Al cabo de un rato, mi churripichurri se acercó y me dijo que al PC le pasaba algo raro.
“D: no quiere reconocerte la tarjeta gráfica” me anunció, con cara de extrañeza.
Levanté la vista de la pantalla de 13 pulgadas, asintiendo, mientras mi cerebro abandonaba White Creek para analizar sus palabras.
“¿D:?” pregunté, extrañada “será C:”
“No, D:”
“El sistema operativo está en C:, D: es sólo para guardar cosas…”
“Oh” mi chico me lanzó una mirada que equivalía claramente a “glups”

Sentí que el corazón se me paraba. Los dos gatos, asustados por la que se avecinaba, corrieron a esconderse bajo la mesa del comedor. Tenía las manos frías y la sangre se me agolpó en las sienes.
“¿Oh? ¿Cómo que oh?”
“Pues… pues que creo que te he formateado D:”
“No fastidies. No… no fastidies, hombre” bueno, seguro que no usé exactamente el verbo fastidiar, pero así queda más elegante.
“Que sí, que me parece que sí…”
“Que no, que no…”
“Hombre que sí… espera a ver”
“Mi amor, no fastidies”
Le seguí hasta la habitación y… bueno, sí. Sí que me fastidió.
“¡Pero ahí tenía un montón de cosas importantes! ¡No me lo puedo creer! ¡Si te he dicho tres veces que formatearas c:, C: C:! ¡Siempre formateamos C:, por el amor de Dios!”
“Ya, bueno, pues no sé…”
El pobre se rascó la coleta y, sinceramente, creo que lo estaba pasando aún peor que yo, porque me miró con sus preciosos ojos verdiazules con una expresión de niño asustado que me conmovieron.

Pero no pasa nada, no os asustéis. Tal y como se estropeó, se arregló. Bueno, no exactamente, pero al final, usando un software de recuperación, pudimos rescatar, curiosamente, los archivos que más me preocupaba perder. Y todo gracias a que mi chico no había formateado demasiado en serio, es decir, no con un formateo puro y duro de esos que duran dos horas, sino el rápido, que deja mucha porquería en el disco duro, porquería que luego quise recuperar.

Moraleja:
Lo que quieras conservar, grábalo en un soporte físico. Asegúrate siempre de que formateas el disco duro correcto. Y, lo más importante: Si le has dicho a tu chico tres veces “C:” díselo una cuarta. Por si acaso.

Si alguna vez te ha pasado algo similar, puedes comentarlo. Ya sabes eso que dicen: Mal de muchos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s