La motivación en los personajes

Cuando creamos una historia, en general, los personajes principales están definidos en nuestra mente desde el principio. Seguramente, el argumento de desarrollará entre, al menos, dos personas: el protagonista y el antagonista.

Por definición, el protagonista -o héroe-, es el personaje principal de la trama. Habitualmente, es con él con quien se identificará la mayoría de nuestros lectores. Por el contrario, el antagonista es el personaje que crea las barreras u obstáculos que nuestro héroe debe salvar. Aunque coloquialmente se le conoce como “el malo”, y suele ser de carácter malvado, no siempre tiene por qué ser así. Simplemente, debemos tener en cuenta que es aquel que actúa de forma opuesta al protagonista (que tampoco tiene por qué ser “el bueno”)

Bien, ahora que ya hemos definido los personajes de nuestra historia, vamos con su motivación.

Motivación es aquel estímulo que hace que una persona inicie una acción y persista en ella hasta la culminación de su objetivo. Estos estímulos o razones pueden ser emocionales, racionales, egocéntricos, altruistas y de atracción o rechazo. Es decir, que un personaje puede hacer algo porque así obtendrá una compensación económica (egocéntrico), por venganza (emocional), porque considere que es lo correcto… Pero esta motivación, en definitiva, va a definir a dicho personaje y va a darle sentido a su trayectoria. Por ejemplo, no tiene sentido que un antagonista emprenda un complejo y sangriento plan de venganza contra el protagonista sólo porque un día le dejó en ridículo, salvo en el caso de que nuestro “malvado” tenga una personalidad límite, por ejemplo, o bien que el acto del protagonista fuera tan cruel que menoscabara por completo al otro, afectando a su vida posterior. Y para que esto sea justificable, deberemos, a lo largo de la narración, indicar estas características que definen esa personalidad límite de uno o no tan bondadosa del otro. De lo contrario, dejaremos a nuestros lectores con la sensación de haber hecho trampa.

Por lo tanto, para construir personajes creíbles, debemos preguntarnos en todo momento:
¿Quién es este personaje?
¿Cómo es su personalidad?
¿Por qué hace eso? o, en todo caso, si yo fuera él, ¿Por qué haría eso?
¿Qué consigue el personaje con esa acción?
Y así hasta definir perfectamente sus rasgos.

Y nunca debemos olvidar que, si queremos que un personaje evolucione drásticamente, debemos ofrecer unas razones lógicas y de peso. Cuando una persona deja de ser, por ejemplo, egoísta y emprende una acción altruista, o bien un cobarde realiza una hazaña heroica, se ha producido un cambio de paradigma en su interior: algo se ha conmovido, ha cambiado su punto de vista y sus esquemas se han visto modificados, las bases de su carácter se han tambaleado y esa persona ha sufrido una evolución. Este momento de cambio es un momento brillante, durante el cual se produce una sensación de apertura en nuestra mente; de pronto, parece que lo estemos viendo todo claro, como si se corriera un velo y se nos revelara otra verdad, y es tan importante, que debemos dejarlo reflejado de alguna forma en nuestra naración. De lo contrario, nuestro personaje no será creíble en absoluto.

Eso es todo por hoy. Próximamente continuaremos hablando sobre cómo crear personajes interesantes.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Matias dice:

    Hola, tengo una duda en cuanto a un término utilizado para describir la construcción de personajes literarios, por alguna parte oí alguna referencia a Homero, pero no he podido dar con el.
    Para ser más específico, hace referencia al respaldo histórico que le da sustento en el mundo ficticio a los personajes, la creación de la historia de los personajes que hace que sean “así”.
    No sé si me pude explicar bien, pero no es mas que una duda que vengo trayendo hace días y que no he podido concluir. Eso es todo, ojalá me pudieses responder.
    Saludos ✌️

    1. Hola, Matías
      No sé a qué estudio sobre Homero puedes estar refiriéndote, pero por lo que dices, imagino que te refieres a la idea de que, para que los personajes sean tridimensionales, cobren vida en nuestros libros, deben tener una biografía. De esa manera, como autores, podremos hacer que sus decisiones sean lógicas de acuerdo con su carácter, que se verá directamente influido por dicha biografía.
      Espero haber podido ayudarte.
      Un beso

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