Corrección de estilo

Últimamente he tenido la (mala) suerte de encontrarme con bastantes libros que presentan una corrección de estilo bastante defectuosa.

Como autores, es normal que se nos escape algún “gazapo”. Las faltas de ortografía pueden controlarse hasta cierto punto en el propio procesador de textos pero cuidado: las palabras que no estén en el diccionario del procesador serán marcadas como faltas de ortografía. Asimismo, las palabras que pueden ir o no acentuadas (mas-más, si-sí…) probablemente serán pasadas por alto estén bien o mal escritas.

La mejor forma de detectar los errores es… LEER EL TEXTO una o dos veces, si es necesario. Y si lo lee otra persona, a poder ser con conocimientos avanzados de ortografía y gramática, mejor que mejor.

Ante las dudas que se nos planteen acerca de cualquier palabra, podemos consultar la página de la Real Academia de la Lengua Española, la RAE (http://www.rae.es/rae.html)

En la red también podemos encontrar diccionarios interesantes de sinónimos y antónimos (http://www.wordreference.com/sinonimos/)

Y, sobre todo, cuando releeamos nuestro texto, seamos críticos. Debemos fijarnos no sólo en nuestro contenido, sino también en el estilo. Así, si empezamos escribiendo el texto en tiempo presente, deberemos respetar este tiempo verbal (cuando corresponda). Si estamos escribiendo un manual de texto y nos queremos dirigir a los lectores, usaremos siempre la misma persona: tú, vosotros, usted o ustedes. “Usted” y “ustedes” es, obviamente, mucho más formal e impersonal que “tú” o “vosotros” y cualquiera de estas formas marcará el tono y el estilo generales del texto.

Otra cosa que me deja últimamente atónita es la falta de conocimiento de las normas de puntuación.

Los puntos, las comas y los puntos y aparte son una guía para la lectura. Con estos signos, guiamos las pausas y la entonación. Así pues, debemos usarlos con lógica. Es decir: si al leer tu texto en voz alta te encuentras con que ya no te queda aire en los pulmones y aún no has llegado al final de la frase, ¡es que has escrito una oración demasiado larga! Si tienes dudas sobre la construcción de tu texto, léelo en voz alta siguiendo la puntuación que hayas empleado. Así verás si te falta o te sobra algún punto, alguna coma… plantéate siempre si la frase es comprensible. Si tienes que leerla más de una vez para comprender su significado, es que no está bien construida. Prueba a cambiar las palabras de sitio o bien a fraccionar la oración en frases más simples unidas con punto y coma o punto y seguido. ¡Seguro que así lograrás que tu texto funcione!

Durante la lectura, cuando llegamos a un punto y aparte, el tono de nuestra voz caerá, pues estamos cerrando un tema, y haremos una pausa medianamente larga. Si nos encontramos con unas comas, nuestro tono ascenderá con cada elemento entre esas comas y apenas haremos pausa; los puntos suspensivos mantienen en tono, pues la frase no concluye… la pausa consiguiente dependerá de si le sigue una frase a continuación o cambiamos de párrafo, exactamente igual que con el punto y aparte o el punto y seguido. Como si de una partitura musical se tratara, debemos reconocer y entonar adecuadamente cada signo de puntuación. Sólo así sabremos si nuestro texto es comprensible.

Y recuerda siempre que las frases muy largas, con un montón de oraciones subordinadas, pueden dificultar la comprensión del mensaje y ralentizan el ritmo de la acción, mientras que las oraciones cortas, unidas por puntos y seguido, hacen que la acción sea mucho más dinámica.

Vamos a indicar unas pautas básicas que debemos tener en cuenta:

Punto y seguido: Se usa para separar frases que tienen una relación de continuidad. Es decir, que las frases siguientes tienen que ver con las anteriores y, por lo tanto, pertenecerán todas a un mismo párrafo.

Punto y aparte: Lo usaremos cuando vayamos a cambiar de tema. La nueva frase pertenecerá a otro párrafo.

Punto y coma: Con él unimos oraciones relacionadas en una sola frase. Se puede usar delante de locuciones o conjunciones del tipo: pero, aunque, mas, sin embargo… cuando la frase subsiguiente tiene una cierta longitud.

Puntos suspensivos: Los usaremos para indicar duda, suspense… Sólo son tres (por más puntos que añadamos no vamos a aumentar el suspense, ¿de acuerdo?)

Raya: (–) Las usaremos para incluir incisos y, en los diálogos, para indicar la entrada de cada personaje. También las emplearemos para sustituir las comas al introducir elementos intercalados.

Espero que esta mini-guía os haya sido de ayuda. Recordad que podeis realizar cualquier comentario, ampliación o corrección que creais conveniente. También podeis plantearme vuestras dudas a través de los comentarios. ¡Estaré encantada de ayudaros!

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Morveth dice:

    Un artículo muy interesante que refresca conocimientos básicos que el uso excesivo de los procesadores de texto con correctores automáticos tiende a embotar.

    A mi, por lo menos, sí me ha sido útil.

    En cuanto a lo que hace a alguien escrtior o no: podríamos entablar un prolongado debate al respecto. Podríamos citar a grandes doctores como Winsatt, Leavis, Brooks o hasta el mismísimo Aristóteles y su Poética. Para no prolongar el debate, y a falta de una verdad más simple y contundente, recurramos al siempre accesible diccionario:

    escritor, ra.

    (Del lat. scriptor, -ōris).

    1. m. y f. Persona que escribe.

    2. m. y f. Autor de obras escritas o impresas.

    3. m. y f. Persona que escribe al dictado.

    4. m. y f. ant. Persona que tiene el cargo de redactar la correspondencia de alguien.

    No logro encontrar mención alguna a la publicación del material escrito en esta definición. Pero supongo que para algunos la torpe prosa de Crepúsculo será siempre superior a la sensibilidad de tantos poetas anónimos.

    1. Gracias, Morveth
      Como siempre, muy puntilloso y documentado en tus respuestas😉

  2. Musa dice:

    Creo que estas lecciones ya nos las dieron en el colegio, y no necesitamos que alguien que se considera escritora pero nunca ha publicado nada nos las refresque. Ser escritora es algo mas que utilizar correctamente los signos de puntuación.

    1. Hola, Musa
      Por supuesto que ser escritor es mucho más que conocer las normas de estilo. Y también es mucho más que publicar un libro. No obstante, existe la profesión de corrector dentro del mundo editorial, profesión que he desarrollado durante bastante tiempo, y que consiste, básicamente, en aplicar esas normas de estilo que todos aprendimos en el colegio, pero que, a veces, centrados como estamos en el desarrollo de una historia, olvidamos aplicar.
      Si no te interesa el artículo acerca de las normas de estilo quizás te interesen los demás. Y, si no es así, lamento no haberte servido de más inspiración.

      Un saludo
      Victoria

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